lunes, 20 de septiembre de 2010

PREPARADOS

Ayer comenzó en "El País" una serie de reportajes, artículos,... especiales sobre el paro entre los jóvenes. Creo que es muy recomendable su lectura y reflexión:

http://www.elpais.com/especial/preparados/

Mi primera sensación tras leer los primeros artículos es la misma que hace unos días comenté con unas antiguas compañeras de trabajo, en una comida de las que hacemos de vez en cuando. Esta era que cuando estoy preparando las clases me doy cuenta que los chavales y chavalas que tengo delante en el aula, cuando terminen la carrera van a salir directamente al paro, o en el mejor de los casos a una serie de contratos precarios, siempre sujetos a alguna subvención o ayuda. Que lo van a tener muy difícil para desarrollar una carrera profesional. Que han escogido unos estudios que tienen muy pocas salidas al mercado de trabajo, porque tienen muy poco definido el marco de actuación profesional. Deberían ser profesionales que ayudasen a las personas, que cambiasen la sociedad. Y esta sensación que tengo es que ellos mismos necesitan ser ayudados y que ni siquiera saldrán al campo de juego para cambiar nada. Engrosarán, en algunos casos, las estadísticas de excluídos del mercado de trabajo. La verdad, es que eso me deja noqueado. En la asignatura de Didáctica, cuando abordamos la elaboración de presupuestos para los proyectos siempre les insisto en que valoren su trabajo como se merece que no acepten los sueldos miserables en los que se ve inmerso el ámbito de trabajo de "lo social". Pero ahora..., si lo único que quieren es trabajar, da igual cuánto se cobre. En los reportajes del periódico se ven jóvenes con una preparación inmensa y otros sin apenas ninguna, y todos están en el mismo hoyo. No quiero ni entrar en las consecuencias que personalmente puede tener verse en esa situación.

Después de esta primera sensación catastrofista y derrotista, me doy cuenta que mi alumnado ya sabía todo esto, que eligieron esos estudios porque creen y quieren que su trabajo ayude a personas que lo necesitan, porque saben que cuanto más profesionales sean, más posibilidades de hacer ese trabajo tendrán. No se conforman con las respuestas de siempre, buscan algo más. En el fondo creo que realmente van a cambiar la sociedad, ya la están cambiando, porque no se dejaron llevar, porque eligieron una carrera con salidas profesionales inciertas porque respondía a sus intereses, vocación o deseo de ayudar a otros. Todos y todas saben que no se harán millonarios trabajando, pero su felicidad no se basa en el dinero que ganen, sino en su capacidad para ayudar a los demás. Es entonces cuando me animo para hacer que mis clases, que la asignatura que me toca o haya elegido dar este año esté a la altura de sus expectativas, de sus metas. Porque se que me exigirán calidad, que nadie está ya para perder el tiempo, ni el dinero. Porque dentro de unos años cuando esta "generacion perdida" se encuentre, me gustará pensar que yo estuve con ellos buscando el camino.

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